A través de una transmisión en vivo, nuestros estudiantes y la comunidad educativa participaron en un espacio de reflexión, aprendizaje y diálogo sobre la importancia de reconocer, comprender y cuidar las emociones.
En el Cibercolegio UCN creemos que el bienestar emocional es un aprendizaje que se construye todos los días. Bajo esa premisa, se llevó a cabo la tercera Cátedra de la Felicidad y el Buen Vivir, un encuentro virtual liderado por el equipo de Bienestar que invitó a los participantes a sumergirse en un particular Laboratorio de Emociones.
La transmisión en vivo reunió a estudiantes y miembros de la comunidad educativa en torno a una conversación cercana sobre la salud mental, los pensamientos, las emociones, los vínculos y las necesidades que forman parte de la experiencia humana.
Un Laboratorio para comprender lo que sentimos.
Con batas de laboratorio, una ambientación temática y diversas actividades de participación, las profesionales del equipo de Bienestar guiaron a los asistentes a través de un recorrido simbólico en el que las emociones se convirtieron en el principal objeto de estudio.
Más que encontrar respuestas exactas, el propósito fue generar un espacio para la reflexión, el autoconocimiento y la escucha consciente, reconociendo que hablar de lo que sentimos también es una forma de cuidarnos.
Durante el encuentro, los estudiantes participaron activamente compartiendo opiniones, experiencias y reflexiones que enriquecieron la conversación y permitieron construir un aprendizaje colectivo alrededor de la salud mental y el bienestar emocional.
La salud mental: una conversación que debemos mantener abierta.
La jornada permitió recordar que el cuidado de la salud mental no debe limitarse a una fecha o conmemoración específica. Por el contrario, se trata de una práctica permanente que involucra reconocer nuestras emociones, fortalecer las relaciones saludables y desarrollar herramientas para afrontar los desafíos cotidianos.
Desde el Cibercolegio UCN continuamos promoviendo espacios que favorecen el bienestar integral de nuestros estudiantes, convencidos de que la educación también implica formar personas capaces de comprenderse, cuidarse y relacionarse de manera saludable con los demás.
Un cierre lleno de significado.
Uno de los momentos más simbólicos de la jornada llegó al finalizar la transmisión. Las psicólogas dejaron atrás las batas de laboratorio y se colocaron birretes, representando que comprender nuestras emociones también es un aprendizaje para toda la vida.
Un gesto que recordó a los asistentes que el conocimiento más valioso no siempre se encuentra en los libros, sino también en la capacidad de reconocer lo que sentimos, expresarlo de manera saludable y construir bienestar día tras día.
Porque, al final, las emociones también merecen un espacio para ser descubiertas, comprendidas y cuidadas.






