Compartir la alegría de ser familia Ciber

La virtualidad ha traído consigo muchas ventajas en nuestros estilos de vida, sobre todo si miramos las facilidades con las que contamos gracias a ella: hacer pagos de manera ágil, realizar compras de alimentos, ropa o demás servicios, encontrar variedad de formas para entretenernos, entre otras. Esto mucho más potenciado gracias al hecho de que se puede estudiar y aprender con gran inmediatez gracias al acceso que tenemos a la información. Tanto de manera autodidacta como de manera orientada, la virtualidad puede resultar como una amiga del aprendizaje.

El Cibercolegio UCN es una prueba magnífica de ello: desde hace casi 19 años se ha posicionado la educación virtual para primaria y bachillerato como una realidad factible y efectiva para personas en todos los rincones de Colombia, incluso en algunos sitios en el exterior. En nuestra institución se ha evidenciado que muchos estudiantes que por distintos motivos no pueden acceder a la educación presencial, ya sea porque cambian de domicilio constantemente, porque tienen otros proyectos para desarrollar, entre otros, pueden alcanzar muchas competencias y adquirir conocimientos, no solamente teóricos, sino integrales para su vida, gracias a la virtualidad.

Sin embargo, no podemos descartar la importancia que tiene el encuentro presencial: ver, escuchar, sentir la presencia física de la otra persona; sentir su ritmo, comprender sus expresiones para establecer vínculos más sólidos resulta muy necesario. Por ello, el Cibercolegio no cesa en la búsqueda de iniciativas como las convivencias institucionales que permiten el encuentro cercano entre los miembros de la familia del Cibercolegio.

El pasado 4 de junio vivimos una experiencia llena de mucho significado en la ciudad de Bogotá, en la cual más de 500 participantes pudimos celebrar la fe, propia de nuestra identidad católica, a través de la Eucaristía, reflexionar sobre la importancia de la construcción de un proyecto de vida familiar, compartir a través de momentos lúdicos, unirnos alrededor del almuerzo como momento privilegiado de interacción, ver algunos de los muchos talentos que hay al interior de nuestra institución a través del Cibertalents y, sobre todo, unirnos como lo que somos: una familia.

Que lo vivido en la ciudad capital haya servido como resultado de una construcción de mucho tiempo que nos lleve a unirnos más como comunidad educativa, también sirva como parte del camino que día a día vamos trazando y nos ponga en punto de partida de nuevas experiencias y nuevos aprendizajes mutuos. Esperamos muchos espacios más que nos ayuden a unir y fortalecer las fibras del gran entramado que gracias a la virtualidad hemos podido tejer como familia Ciber.

Redactada por:

Juan Esteban Orrego Echavarría

Coordinador de Identidad Católica

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